domingo, 29 de agosto de 2010

Dos: May 10th

Meses pasaron sin ti, con uno que otro e-mail en mi bandeja de entrada, con uno que otro mensaje de texto. Surgen preguntas más que inocentes, predeterminadas como "¿Qué quieres que te regale por tu cumpleaños¡" y se responden con un "Con una visita tuya me basta"que te dejan pensando en las nubes. Y te los tomas tan en serio que llega la semana del diez de mayo y ya has escogido ropa y zapatos, sabes qué vas a decir y cómo reaccionar, has imaginado miles de situaciones diferentes que siempre tienen sonrisas cómplices, manos torpes y miradas dulces.

Llego a los salones que tú ya dejaste atrás y mi ansiedad es tal que no evité el vómito verbal y se lo dije todo a un amigo. Noté que no compartía mi felicidad cuando me dijo que él iría conmigo porque no confiaba en ti. Las horas pasan tan lento cuando quiero verte. Pero por fin salí y en mi caminata casi corriendo llegué a las rejas grises y gastadas del edificio donde vives. Subí y bajé como unas tres veces sin tener el valor de entrar a esa sala llena de personas que no conocía y claramente eran mucho mayores yo. Si no lo haces ahora no lo harás nunca, apúrate- me dijo, creo que más que por darme valor porque ya se quería ir pero el efecto que tuvo es lo importante así que subí y entré a la salita llena de cerveza y olor a cigarro.

Con voz temblorosa pregunté por ti y al rato saliste extendiéndome los brazos y me rodeaste murmurándome "que lindo que hayas venido". Salimos del departamento y nos sentamos en el mármol frío de las escaleras. Hablamos de él, de mí, y "¿qué tal con tu enamorado?" y "terminamos" y "qué idiota". Su mirada estaba absorta entre mi escote, acercó su mano y cogió la piedrita de jade que colgaba de mi cuello. Me dio un abrazo y me dijo -En serio me alegra que hayas venido. Lento, nos separamos cuando nariz rozó la mía lo vi a los ojos y mezcló su aliento a alcohol con mi boca de niña. Me alejé asustada e incrédula, escuché sus disculpas, no les di importancia, seguimos hablando. Tenía esa sensación de emoción y culpa, de haber logrado lo que quería pero saber que no estaba bien. Creo que ese fue el momento en el que olvidé los trece años e hice lo que quería, con quien quería, cuando quería y si tenía una buena excusa para salir de casa.

Me diste otro de tus besos al despedirnos y luego me dijiste algo como "Suerte en el cole" o "Estudia" que mató por completo el ambiente de igualdad en el que estábamos para volver a marcar la diferencia entre tú y yo.

Al salir no sabía si reír o llorar sólo pude abrazarlo y decir muy bajito "Me besó". Caminamos alterados hasta el paradero subí al primer bus que encontré y a voltear él ya no estaba. -Tú no te metas esto es entre ella y yo -le dije que no se metiera y lo hizo. Al siguiente día mi miraba con un poco de vergüenza y me dijo -Fui a hablar con él, no es posible que haga eso contigo, eres muy menor para él. Ahí perdí la noción del tiempo, los años se volvieron polvo y nunca más pregunté edades o al menos ya no me importaban. Aquel chico de veintiún años, si me dio un beso, me dará más, ya verás. Él fue el primero, pero no fue el último.

Uno: Tú

Me parecen lejanos los salones fríos y blancos en los que te conocí. Volver a ese día en que entraste con olor a cigarro y me hablaste en el balcón, que con una tontería me sacaste el e-mail y desde ahí sigo pensando cómo han pasado cuatro años. Cuatro años, cuatro veranos, cuatro veces empezar una relación, cuatro veces terminarla; cuatro distintas personas con las que salimos, y dejándolas. Cuatro años soy un chiste y tú te llevaste más que un abrazo al irte.

Recuerdo cada pequeño detalle de nuestros encuentros, recuerdo tu ropa, tu olor, tus besos, puedo vivirlos otra vez. Recuerdo los e-mails con excusas tontas para verte que te mandaba, recuerdo que me tratabas como una niña, que hablabas con pasión sobre no sé qué grupos de metal y yo sólo te miraba y decía “Ah sí, son buenos”.

Tal vez mi error fue verte como alguien inalcanzable para mí, pensar que yo no era lo suficiente como para que quisieras salir conmigo, creer que yo no soy nada para ti. Lo sé, puede que no haya sido ni sea nada pero que más da, todos somos la misma basura.